sábado, 17 de julio de 2010
.
Nos queda el presente, que ya es suficiente, y no nos debe faltar. Nos queda la suerte, que si se balancea un poco, nos puede tocar...
jueves, 15 de julio de 2010
Coraza
Supongo que son cosas de la edad.
Sí, lo sé. La edad del pavo ha pasado. La mayoría de edad llegó hace unos meses, pero voy a seguir excusandome con eso.
Sí, me gusta pensar que algún día dejaré esta inestabilidad emocional y esta sensación de que estoy completamente perdida en un mundo absolutamente loco y absurdo.
Pero hasta entonces seguiré dando tumbos, cayéndome y levantándome yo solita.
Me propongo a partir de hoy intentar que me afecte lo más mínimo posible todo aquello que hasta ahora me preocupaba en exceso. No voy a detenerme en los fallos; no voy a dejar que la rabia, el odio, la envidia, la irritabilidad o la tristeza me afecte.
Tal vez suene extraño, pero voy a seguir añadiéndole capas de acero a esta coraza que empecé a construir cuando la vida me dió el primer golpe.
Me da igual parecer fría o insensible. Sé que la imagen que puedo dar no se corresponde en su totalidad con lo que verdaderamente siento.
Es una manera de defenderme ante el peligro que pueda haber ahí fuera.
Hay que tener mil ojos.
Las cosas no son lo que parecen.
Sí, lo sé. La edad del pavo ha pasado. La mayoría de edad llegó hace unos meses, pero voy a seguir excusandome con eso.
Sí, me gusta pensar que algún día dejaré esta inestabilidad emocional y esta sensación de que estoy completamente perdida en un mundo absolutamente loco y absurdo.
Pero hasta entonces seguiré dando tumbos, cayéndome y levantándome yo solita.
Me propongo a partir de hoy intentar que me afecte lo más mínimo posible todo aquello que hasta ahora me preocupaba en exceso. No voy a detenerme en los fallos; no voy a dejar que la rabia, el odio, la envidia, la irritabilidad o la tristeza me afecte.
Tal vez suene extraño, pero voy a seguir añadiéndole capas de acero a esta coraza que empecé a construir cuando la vida me dió el primer golpe.
Me da igual parecer fría o insensible. Sé que la imagen que puedo dar no se corresponde en su totalidad con lo que verdaderamente siento.
Es una manera de defenderme ante el peligro que pueda haber ahí fuera.
Hay que tener mil ojos.
Las cosas no son lo que parecen.
viernes, 9 de julio de 2010
¡Y cómo no...!
Si tengo algo que destacar de mí es que tengo la capacidad de que mi estado de ánimo dé más vueltas que una noria. Tanto que a veces temo que tanta vuelta pueda llegar a desencadenar en mí ser algún síndrome bipolar de esos chungos.
Pero bueno.
Lo pasado, pasado está.
Ahora sólo puedo hablar de cómo me siento hoy.
De cómo soy capaz de sentir que voy a explotar de felicidad en cualquier momento.
¡Me hacía tanta falta dejar el reloj en una esquina de mi cuarto...! Tenía tantas ganas de romper las manecillas que hacen correr al tiempo. Tantas ganas de no saber ni en qué día vivo...
Empezaba a sentir la necesidad de estirar las piernas y los brazos, respirar mientras levanto la mirada, ver ese cielo despejado, y sonreír. Gastando únicamente mi tiempo en "salir, beber, el royo de siempre"; en ir y venir, en conocer, en vivir.
Disfrutar de cada momento. ¡Cuántas veces habré escuchado esa frase sin conocer lo que se siente si lo haces...!
Me encanta esta sensación.
Pero bueno.
Lo pasado, pasado está.
Ahora sólo puedo hablar de cómo me siento hoy.
De cómo soy capaz de sentir que voy a explotar de felicidad en cualquier momento.
¡Me hacía tanta falta dejar el reloj en una esquina de mi cuarto...! Tenía tantas ganas de romper las manecillas que hacen correr al tiempo. Tantas ganas de no saber ni en qué día vivo...
Empezaba a sentir la necesidad de estirar las piernas y los brazos, respirar mientras levanto la mirada, ver ese cielo despejado, y sonreír. Gastando únicamente mi tiempo en "salir, beber, el royo de siempre"; en ir y venir, en conocer, en vivir.
Disfrutar de cada momento. ¡Cuántas veces habré escuchado esa frase sin conocer lo que se siente si lo haces...!
Me encanta esta sensación.
lunes, 28 de junio de 2010
Vaya tela.
Ayer se rompieron parte de mis esquemas. No quería darle excesiva importancia pero me ha vuelto a pasar una de esas cosas que hace que te preguntes si verdaderamente puede existir algo verdadero en esta puta vida. Y mira que he intentado veces disfrazar mi escepticismo. He intentado autoengañarme hasta tragarme cosas en las que sé que no puedo creer, todo para no verlo todo oscuro. Y eso que dejó de gustarme el negro hace mucho tiempo. Pero es que ya no sé si me queda más pintura de colores para intentar esconder lo que siento.
Estamos todos locos. Estamos todos como una puta cabra. Y ante este panorama se debate en el ring de mi mente Pepito Grillo a un lado versus el "listillo diablito" que intenta convencerme de que lo mejor es convertirme en uno de ellos. Sí, en uno de esos a los que que odio y temo. Porque según dice el dicho: "si no puedes con el enemigo, únete a él". PUES ME NIEGO. ¿O es que vamos a tener que llegar a ese punto? Aceptar todo tal y como venga. Tragar, tragar hasta explotar. No si, al final, tendremos que aceptar todos que la hipocresía reina este planeta; que "por el interés te quiero Andrés", y que aquí es de lo más normal que nadie dé la cara porque todos nos escondemos tras caretas legitimizadas universalmente.
Aquí cada uno va a su puta bola.
Yo no sé los demás, pero yo todavía conservo un poco de eso que se llama "remordimientos" y que nadie parece tener. Una vocecita que me aconseja sabiamente y a la que no suelo desoir. Un sentido común (que de común tiene bien poco). Porque errores los tenemos cualquiera, eso está claro, yo la primera. Pero que esto no se tome como justificación para todo, cojones. Porque si es así yo también sé hacer lo que quiero en cada momento sin tener para nada en cuenta a nadie y seguir ¡viva la pepa! y de lo más contenta. No te jode.
Sí, estoy dolida. Dolida y cabreada. Y lo estaré hasta que encuentre un halo de luz entre tanta mierda. O hasta que me haya decidido por abandonar mi carrera a contracorriente.
Anda'lamierdatodo.
Estamos todos locos. Estamos todos como una puta cabra. Y ante este panorama se debate en el ring de mi mente Pepito Grillo a un lado versus el "listillo diablito" que intenta convencerme de que lo mejor es convertirme en uno de ellos. Sí, en uno de esos a los que que odio y temo. Porque según dice el dicho: "si no puedes con el enemigo, únete a él". PUES ME NIEGO. ¿O es que vamos a tener que llegar a ese punto? Aceptar todo tal y como venga. Tragar, tragar hasta explotar. No si, al final, tendremos que aceptar todos que la hipocresía reina este planeta; que "por el interés te quiero Andrés", y que aquí es de lo más normal que nadie dé la cara porque todos nos escondemos tras caretas legitimizadas universalmente.
Aquí cada uno va a su puta bola.
Yo no sé los demás, pero yo todavía conservo un poco de eso que se llama "remordimientos" y que nadie parece tener. Una vocecita que me aconseja sabiamente y a la que no suelo desoir. Un sentido común (que de común tiene bien poco). Porque errores los tenemos cualquiera, eso está claro, yo la primera. Pero que esto no se tome como justificación para todo, cojones. Porque si es así yo también sé hacer lo que quiero en cada momento sin tener para nada en cuenta a nadie y seguir ¡viva la pepa! y de lo más contenta. No te jode.
Sí, estoy dolida. Dolida y cabreada. Y lo estaré hasta que encuentre un halo de luz entre tanta mierda. O hasta que me haya decidido por abandonar mi carrera a contracorriente.
Anda'lamierdatodo.
martes, 1 de junio de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
Locura.
Caes de nuevo en la contradicción. Una y otra vez te vuelves a dar con el mismo suelo que siempre te ve caer y después levantarte. Y todo eso lo haces tú sola. Eres capaz de automentirte, de sincerarte contigo misma, de reconocerlo y de volver a negarlo. Y mientras tanto el Rey del mambo seguirá tu camino en paralelo, con breves pero continuas llamadas a tu ventana. Y tú girando sobre ti misma, sin saber por qué puerta salir. Porque corres tras él y se escapa; y si por el contrario, decides tirar la toalla, la recoge y, descaradamente, vuelve a dejarla sobre tus hombros y a dibujar una sonrisa estúpida en tu cara. En ese mismo instante es cuando sientes que un enorme interrogante te aplasta por completo el cerebro. Uno sólo no, bastantes.
Pero es que no lo entiendo. No comprendo, primero, por qué ha conseguido instalarse en mi mente, y segundo, como es capaz de revolverlo todo y dejarla patas arriba. Ni entiendo por qué cada vez que pretendo echarlo de mi casa, me desafía y se tumba en el sofá, con la picardía inyectada en sus ojos, fundiéndome con la mirada.
Lo odio con locura.
Pero es que no lo entiendo. No comprendo, primero, por qué ha conseguido instalarse en mi mente, y segundo, como es capaz de revolverlo todo y dejarla patas arriba. Ni entiendo por qué cada vez que pretendo echarlo de mi casa, me desafía y se tumba en el sofá, con la picardía inyectada en sus ojos, fundiéndome con la mirada.
Lo odio con locura.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Empanadas mentales part 1
Estoy...mmmh, ¿cómo decirlo? Estoy en uno de esos momentos eclécticos que ocurren en la vida. De esos en los que te sientes como el Yin Yan, ni bien ni mal. Es un momento crítico pero camuflado para no levantar sentimientos incontrolables. Llamé a Buda y acudió en mi auxilio. Así que con él estoy compartiendo estos días de difícil calificación para mi persona. De este modo, guardo la compostura, sigo vomitando sonrisas y lágrimas agridulces y camino enérgica anhelando que estos días pasen rápido. Ah! Bueno, retiro lo dicho. Buda dice que elimine el deseo si quiero alcanzar la felicidad. Esta bien, no desearé que el tiempo pase. Me limitaré a vivir el presente. Y el presente, es un presente incierto pero estable. Ultimamente camino firme y sin mirar atrás. Es increible. No me reconozco. O tal vez no me había percatado de esa voz interior que dicen que a veces hay que escuchar. Lo cierto es que, ya empiezo a conocer a esa chica que veo en el espejo cada mañana cuando me quito las legañas. O cuando me lavo los dientes. La misma que se peina cuidadosamente intentando domar su pelo. Sí, esa que llevo observando 18 años ya. Estoy empezando a entablar buenas relaciones con ella. ¿He dicho 18 años? ¡Uh...! ¡esperate!. Este es otro tema candente. Cumplo 18 años ya. Y veges tu pa' qué! Todos los jóvenes deseando cumplir la mayoría de edad ¿pa' qué? ¿Para no tener que pedirle a un amigo que compre la bebida para el botellón del viernes porque a ti no te la venden debido a tu rostro aún inmaduro y lleno de inocencia adolescente? ¿Para comprar el tabaco que no te vas a fumar? ¿Para sacarte el carnet de coche y así contrarrestar tu escasa capacidad de atención a tus estudios con tu habilidad para conducir un cacharro contaminante? Ay señor, ¡que nunca me había pasado esto!. ¡Que yo era la antagonista de Peter Pan!. ¡Yo era consciente del paso inexorable del tiempo y de sus consecuencias físicas y psicológicas!. Joder, ¿por qué ahora quiero seguir en la esfera de la responsabilidad limitada? ¡Si lo que viene no es tan malo! -al contrario, supone que ahora comienza lo bueno-. Pero me da pena. Me da muchísima pena saber que todos estos años - muy buenos años, por cierto - no volverán a ser vividos. Que si ya ahora, con mi escasa edad, siento muy fuerte dentro de mí la nostalgia del último verano, me pregunto cómo me sentiré conforme pasen (y pesen) los años. Y sé, sé que sonreiré tanto que mis mejillas se comerán mis enanos ojos y en mi cara sólo se podrán ver mis arrugas de expresión. Pero que...Una cosa no quita la otra. Che, que me siento extraña últimamente. Siento una inquietud, un fervor por el ¿qué pasará? justamente en estas duras semanas últimas de un año que empezó dando caña y acaba siendo agotador. Aunque bueno, he de decir que no lo cambiaría tampoco. De la misma manera que no cambiaría por nada todo lo que me ha pasado durante estos largos años, aunque hayan habido momentos nublados y con lluvia. Dios mío, ¡estoy llorando de felicidad! No sé por qué pero si me pongo a pensar siento que mi corazón quiere romperme las costillas y mostrarse al mundo. Creo que esta chica del espejo es una lunática.
Pero una vez más respiro lento y dirijo mi mirada al aquí y ahora, que es lo que importa.
Me deseo muuuuuuuuucha suerte.
Pero una vez más respiro lento y dirijo mi mirada al aquí y ahora, que es lo que importa.
Me deseo muuuuuuuuucha suerte.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)